Se despertó de la inesperada y corta siesta. Aunque no tenía ganas de despertarse de la inesperada y corta siesta. Escuchó estridentes gritos. Aunque no tenía ganas de escuchar estridentes gritos. Se vistió con lo primero que encontró. Aunque no tenía ganas de vestirse con lo primero que encontrara. Tomo las llaves y salió. Aunque no tenía ganas de tomar las llaves y salir. Caminó como si no tuviera prisa. Aunque no tenía ganas de caminar como si no tuviera prisa. Se sentó para escuchar la clase. Aunque no tenía ganas de sentarse para escuchar la clase. Abrió su mochila (tan desgastada y rota ya, que poco parecía una mochila) y sacó su libro, se dispuso a leer. Sí, quizás sí tenía ganas de leer.
Cada día cuando salía de la casa, al llegar a la segunda puerta, la abría y miraba para atrás, esperando el saludo de quien fuera que estuviese viéndolo partir. Siempre había alguien haciéndolo. Un día dejó de hacerlo. Creo que nunca se dio cuenta de la importancia que eso tenía.
He'll set your soul on fire. He'll set your soul on fire. He'll set your soul on fire. ...............
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