7 de julio de 2010

A place to call home.

Érase una vez un chico que no sabía donde había nacido…
Ya de pequeño decidió que algún día iría a buscar su tierra natal. El lugar donde había nacido, sus primeros recuerdos...
- ¿Pero por qué?
Porque quería saber… quería saber como eran sus padres, la casa donde nació… Un buen día el muchacho se alejó del padre que le había criado y emprendió un viaje en busca de su tierra natal… Lo único que recordaba… era un resplandor azul.
- ¿Un resplandor azul?
Sí ese era el único recuerdo que tenía. Pensaba que quizás fuera el mar…
- ¿Y el chico... encontró su tierra natal?
Huy, huy que impaciente... el chico vivió muchas aventuras… Pero bueno nos las saltaremos...
En resumidas cuentas,no encontró lo que buscaba. No es de extrañar, la única pista que tenía era el color de aquella luz… Decidió regresar al hogar donde le habían acogido… Y entonces, ¿que crees que hizó su padre adoptivo?
- ¡Le recibió con los brazos abiertos!
¡Claro! Alzó el puño y empezó a golpearle… PUM. PAM. ZAS. PLASH.
- ¿Por qué?
Quien sabe... pero después ocurrió algo aún más sorprendente.
Después de golpearle, el padre adoptivo… le sonrió. ¿Puedes creértelo? ¡Despues de darle una paliza! Pero por alguna extraña razón, cuando el muchacho vio esa cara sonriente pensó… “Ah, es aquí. Este es el lugar al que siempre puedo regresar…”

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