11 de julio de 2010

El hombre...y la torta.

La vida es como una torta de chocolate y dulce de leche que compró tu cuñado. Esta ahí sobre la mesada que llamamos Mundo, desde hace un tiempo ya, tanto que ya ni sabés cuando apareció. Tampoco estás seguro si fue Él el responsable de que esa torta este ahí, ¿Quizás la compró tu viejo? No vale la pena preguntar. El caso es que la tenés, no sabés como pero la tenés. La "torta" no esta completa pensás, y cuando abrís el paquetito te das cuenta de que tenias razón y alguien con pura maldad en su corazón te arrebató un par de porciones. Pero ojo, la "torta" sigue ahi, aun queda algo y lo sabés. Tenés que comerla, quieras o no, después de todo es una torta de chocolate. Pensás en lo feliz que vas a ser comiéndola, sabés que al termino de esta placentera misión te vas a quedar sin torta, pero ¿a quién le importa? después de todo lograrás saciar tu hambre. Cuchillo en mano, te disponés a realizar el primer corte cuando alguien llama de algún otro lugar de la casa.

-Che, ¿Me cortas un pedazo de torta?

Es tu viejo, y ¿cómo negarle un pedazo de tu "torta" a tu padre? Despues de todo, probablemente gracias a Él la "torta" está en tus manos ahora. Murmurando maldiciones entre dientes le llevas una porción. Ves como un parte de esa "torta" la perdiste regalandosela a otra persona, ¿Suele pasar no?. En fin, salteamos todo hasta la parte en la cual estas sentado en tu comedor, ponés el mute a la tele donde un viejo no para de decir pelotudeces para que nada te moleste, y te preparas para comer la "torta". Pasan unos segundos. Ves como la mitad ya desapareció, ¡Que rico! lo disfrutás, tiene un gusto que a tu paladar emociona. Todavía te queda un pedazo de "torta", y ya planificas como vas a terminarla. Quizás comiéndola despacio aprovechándola al máximo, quizás de un mordisco solo por que te morís de hambre, quizás guardás un pedazo para más tarde, quizás...y de repente te das vuelta para ver que fue ese ruido en la pc y se te cae la "torta" a la mierda, y ves como yacen en el piso los restos de tu tan preciado tesoro.

Conclusión número 1: Muchachos, cuiden bien la "torta" no sabemos realmente cuando se nos puede caer. Cuídense de regalar porciones a gente que no lo merece.

Conclusión número 2: Tenía la torta en serio. Me quedé con ganas de comer mas torta. Que pelotudo que soy, ¿qué carajo tengo en la manos que se me cae todo? :(

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